martes, 11 de septiembre de 2007

El secreto de la alegría y la fuerza de los dominicanos

En una de las tantas reuniones que mantuve con las autoridades militares dominicanas, consulté al Vicecomodoro Esteban Trujillo (h) acerca de las razones de la constante alegría del pueblo dominicano, sumado a su increible fuerza, evidenciada cuando los soldados cargaban a los cangrejos robóticos hacia el ring de entrenamiento, entre carcajadas y chistes de haitianos.

El Vicecomodoro, con total convicción, me comentó que el secreto es "consumir alimentos enlatados alegres, y siempre acompañados de una buena bebida".

Seguido por mi malsano interés, pude infiltrarme en las barracas de almacenamiento de víveres, y tomé algunas fotografías.


Lo primero que me vino a la mente fue la frase "Ea, Gandules", que he leido en numerosos relatos de piratas.
Pero lo de los gandules verdes, enlatados y encima alegres fueron una total revelación.

Otra joya de la llamada "nutrición alegre", las habichuelas saborizadas.
Estos tipos nos llevan miles de años en investigación y desarrollo alimenticio, y nosotros que nos creemos superiores porque comemos asado y tenemos soja....

Y aquí está el secreto mejor guardado en esta isla:
Me llamó la atención que en todo el batallón no había nadie entrenando. Cuando decían "A entrenar", todos se iban corriendo a procurar su botella de vino, entre algarabías y canciones contra los haitianos.
Y no estaban fuera de estado físico, ya que demostraban una fuerza sobrehumana.

Increible descubrimiento, ¿no? Mientras nosotros en Argentina perdemos el tiempo discutiendo acerca de el maridaje de un Malbec, un Cabernet Sauvignon, o un Tannat, ellos han descubierto la manera de aumentar su masa muscular bebiendo vino.

De más está decirles que probé el vino, el cual no se adapta a nuestro paladar por su fuerte sabor a nandrolona, con un fondo de boca que recuerda a las sales de testosterona y hormona del crecimiento, bajo contenido en taninos, pero con un efecto increible sobre la masa muscular.

Y así, entre carcajadas, masticando mis gandules, me despedí del Vicecomodoro Trujillo (h), al son de una bachata militar, que decía algo así como:

ay ay ay ay ay aaaay
(Y no me acuerdo como seguia, producto de la resaca de ese vino berreta)

3 comentarios:

hombretresx dijo...

¡Ahá, aqui los tenemos!
Los Dominicanos y sus famosas armas quimicas.
Desarrollando un nuevo "agente naranja", (por cierto un tanto marron).
Urgente una reunión del Consejo de Seguridad.

Anónimo dijo...

Te merecés un premio. Descubriste el secreto de la felicidad dominicana. Voy haciendo maletas para la isla. Es una terapia alternativa para los depresivos!

Kluivert dijo...

Exploté con el "Ea, gandules".